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El esplendor del matrimonio

El esplendor del matrimonio
MITCHELL A. KALPAKGIAN
catholiceducation.org/es/

El tema más destacado en el libro "Marriage the Mystery of Faithful Love" de Dietrich von Hildebrand es que el matrimonio cristiano exige lo más elevado, lo mejor y lo más noble tanto del hombre como de la mujer.

En el despertar de la revolución sexual, la institución divina del matrimonio ha quedado desmantelada por las leyes del divorcio sin culpa y el escándalo de la cantidad cada vez mayor de anulaciones. Ha sido trivializada por la prevalencia del concubinato como un sustituto del matrimonio. Ha sido envenenada por la práctica diseminada de la anticoncepción que, como lo advirtió el Papa Pablo VI en la encíclica Humanae Vitae, lleva al hombre a considerar a su esposa como un simple instrumento de goce egoísta y ya no más como su compañera, respetada y amada (N° 17).

Ha sido atacada por las feministas radicales como una institución obsoleta, opresiva y patriarcal que ha esclavizado a las mujeres y reducido sus roles al trabajo de una sirvienta. Ha sido pervertida y neutralizada por los defensores del matrimonio entre personas del mismo sexo que rechazan el significado tradicional del matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Y ha sido marginalizada por los ambiciosos y los profesionales que demoran y posponen el matrimonio y los hijos para alcanzar un mejor nivel de vida y un estilo de vida más acomodado. En resumen, la revolución sexual ha eviscerado el significado y el propósito del matrimonio y le ha quitado valor al matrimonio sagrado.

El libro de Dietrich von Hildebrand, Marriage the Mystery of Faithful Love, aborda varios temas contemporáneos a la vez que ilumina al magisterio católico sobre el significado y el propósito del sacramento del matrimonio. Por ejemplo, honrando la grandeza, el esplendor y la sublimidad del matrimonio, exaltando el matrimonio como la felicidad terrena más elevada y noble y calificando al vínculo nupcial como una imagen del amor entre Cristo y la Iglesia -como una comunidad humana que supera al estado y a la nación y que glorifica a Dios más que todas las demás asociaciones, von Hildebran equipara la grandeza del matrimonio a la nobleza del heroísmo:

Como todas las grandes cosas de la tierra están relacionadas con el riesgo, el matrimonio no es una relación burguesa, una suerte de seguro para la felicidad, que nos facilita una vía de escape ante alguna posible cruz. El riesgo que acompaña a todas las grandes aventuras no es para los pusilánimes o cobardes que no tienen audacia sagrada, un espíritu heroico de abandono incondicional que nunca mira para atrás.

En otras palabras, von Hildebrand no reduce el matrimonio al uso de las personas para la gratificación sensual, al inicio de una unión temporal o una relación conveniente o a la búsqueda de una vida de seguridad cómoda o de respetabilidad social. El matrimonio en la cultura contemporánea ha perdido esta dimensión de heroísmo, riesgo y sacrificio, reduciendo el amor a la autogratificación, a las relaciones con anticonceptivos y al sexo seguro. Von Hildebrand explica la entrega total y sin reservas de uno mismo que hace que el matrimonio cristiano sea noble y caballeresco.

Aquél cuya vida está dominada por la intención de evitar toda cruz posible excluye todo lo que le da grandeza y profundidad a la vida humana. Nunca conocerá el abandono real, ni tampoco conocerá la felicidad real, profunda. Permaneciendo en el egocentrismo mediocre, nunca podrá hacer nada sin una cierta reserva; siempre se asegurará la posibilidad de una retirada.

Esta declaración iluminadora caracteriza de manera perfecta las herejías que informan la revolución sexual de nuestro tiempo. Las leyes sobre el divorcio sin culpa y las anulaciones fáciles renuncian a la cruz, el símbolo del sacrificio cristiano que significa la imitación de Cristo. Mantener relaciones con anticonceptivos rechaza el sentido de abandonarse a la Divina Providencia. Rehusarse a ser generoso con la vida implica una reserva prudente basada en el egoísmo y el retraimiento, una obsesión por tener un elevado nivel de vida y una ansiedad inquietante sobre el futuro. El matrimonio después de la revolución sexual siempre está buscando la posibilidad de retirarse -por una técnica instantánea de revertir las consecuencias y de deshacer los resultados naturales. El divorcio es escaparse del matrimonio, la anticoncepción es escaparse de la fecundidad del matrimonio, el aborto es escaparse de la realidad de la concepción. En todas estas prácticas antinaturales e inmorales el hombre pierde su dignidad y nobleza porque se rehúsa a cumplir con sus promesas y a asumir plenamente sus compromisos. Demasiado tímido y calculador para asumir los riesgos que requieren todas las grandes cosas -las oportunidades que permiten depositar una confianza absoluta en la Providencia eterna de Dios- el hombre moderno se atreve a regir su vida de conformidad con opiniones moderadas que están de moda, prácticas contemporáneas seguras y técnicas médicas invasivas que controlan la fertilidad.

El tema más destacado en el libro Marriage the Mystery of Faithful Love es que el matrimonio cristiano exige lo más elevado, lo mejor y lo más noble tanto del hombre como de la mujer, pero no el denominador común más bajo. Por ejemplo, exige luchar contra el egoísmo y ganarle al sí mismo. El amor es una tarea diaria y un deber constante que requiere perseverancia no sea que los esposos en su aburrimiento e indiferencia no sepan valorarse el uno al otro y ya no conserven ante ellos, con la misma claridad y esplendor, la imagen de la otra persona tan maravillosamente revelada por el amor. El matrimonio necesita vigilancia no sea que la obsesión por el trabajo, el ensimismamiento en otros intereses y las obligaciones sociales distraigan su atención de la persona amada y destruyan la concentración interna que está implícita en el amor.

El matrimonio ve al esposo como la imagen de Dios, un recipiente de gracia y un don precioso que Dios le ha dado en la forma del alma de la persona amada. El amor conyugal siempre busca la felicidad de la persona amada y se preocupa por la perfección espiritual y la salvación eterna del otro. Ninguna otra relación humana redunda más en la gloria de Dios, ya que ni el estado ni la nación más perfectos pueden glorificar a Dios tanto como puede hacerlo un matrimonio perfecto, una imagen del amor eterno que Cristo siente por la Iglesia. El matrimonio cristiano, una forma de consagración a Dios que es similar a los votos religiosos, representa algo tan grande, tan primordial, tan vitalmente abarcador de la persona en su totalidad, que su profundidad puede tomarse como la medida de la profundidad y grandeza del hombre completo. Así, como una forma de heroísmo, vocación y consagración, el matrimonio cristiano abre el corazón y le permite amar cada vez más a medida que evoluciona en el amor a Cristo. Así, el libro de von Hildebrand rescata al matrimonio de la banalidad y mediocridad que degradan el sacramento cristiano del matrimonio en el despertar de la revolución sexual.

La obra de von Hildeband, entonces, nos relata la historia completa sobre el libro del amor llamado matrimonio cristiano que la revolución sexual ha suprimido. El amor conyugal no comienza con el deseo sensual, sino que con la revelación de la persona amada como un don de Dios. Evoluciona en forma de generosidad y fecundidad, no sólo en la bendición de tener muchos hijos, sino también en los beneficios espirituales que hacen que el esposo y la esposa se eleven y ennoblezcan el uno al otro. Persiste por la aceptación de las cruces y del sufrimiento y los sacrificios inevitables que son inherentes a cada matrimonio.

Lucha contra el egoísmo y la terquedad y combate contra la apatía y la indiferencia hacia la persona amada. Practica virtudes heroicas, asumiendo riesgos osados y demostrando un abandono a Dios evitando caer bajo el dominio del miedo, de una obsesión por la seguridad o del amor por la comodidad. Se consagra a Dios cumpliendo promesas para toda la vida. Se modela en base al amor que Cristo tiene por la Iglesia. Estas verdades sublimes se encuentran cuidadosamente censuradas por una cultura popular profana de muerte que está resuelta a destruir la familia debilitando el sentido y el propósito del matrimonio. Cuando una sociedad equipara el misterio profundo de la sexualidad con un placer recreativo para los solteros, legaliza la anticoncepción y el aborto a través del tribunal supremo del territorio e ignora los efectos destructivos del divorcio, no llega a comprender la verdad básica sobre el amor que inspira este libro:

MAGNA RES EST AMOR (El amor es una gran cosa).  

 
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