Cristianos en India y la misión universal de Santa Teresa de Calcuta

, 7.09.16
 

 

El pasado 30 de agosto, como cada año desde el 2008, la Iglesia en India ha celebrado el “Día de los Mártires” para conmemorar la muerte de más de 101 personas que perdieron la vida durante las matanzas ocurridas sobre todo en el distrito de Kandhamal. Aquellos ataques también causaron la destrucción de 8.500 casas y 395 iglesias, mientras que los cristianos refugiados fueron más de 56.000.

Ocho años después de la masacre, todavía no se ha hecho justicia, y el gobierno del estado de Orissa –al este de la India- no ha cumplido con la disposición de otorgar parcelas de tierras forestales a las familias cristianas desplazadas.

En declaraciones a la Agencia Fides John Dayal, un intelectual católico indio, ex presidente nacional de la “All India Catholic Union”,  esta matanza fue “el martirio del grupo más grande de cristianos en India desde hace muchos siglos”. “En una ola de violencia dirigida contra los dalits –parias o “intocables” según el sistema de castas hindú- y las comunidades tribales en el distrito de Kandhamal, los militantes fundamentalistas hindúes penetraron tierra adentro, matando indiscriminadamente. Explotaron la impunidad garantizada por el Estado y la posible complicidad de la policía y de otros organismos del gobierno. (…) Pero muchos crímenes aún requieren de más investigación. La búsqueda de justicia continúa”, recuerda Dayal.

Al parecer, la violencia hindú era la respuesta a una creciente ola de conversiones al cristianismo por parte de esos dalits que en el entorno hindú habitualmente son tratados de modo inhumano. La persecución, sin embargo, no logró amedrentar a los cristianos. El arzobispo de Cuttack-Bhubaneswar, John Barwa, declaraba en agosto de 2015 que la fe de los cristianos en Orissa ha sido fortalecida por la persecución.

En sus frecuentes visitas a los conventos, sacerdotes y familias cristianas de la zona, Monseñor Barwa recibió conmovedores testimonios: “Arzobispo, nuestras casas han sido destruidas, nuestras iglesias han sido destruidas, nuestros seres queridos han sido masacrados…pero hay una cosa que la persecución no pudo hacer: no pudieron separarnos de Jesús.”

 

Cristianos en India

Con motivo de la canonización de la Madre Teresa de Calcuta, me ha parecido oportuno dar a conocer más a fondo la situación de los cristianos en India, país de mayoría hindú (casi un 80%), en el que sobrevive cerca de un 3% de cristianos –según el censo oficial-, siendo católicos una tercera parte de ellos. No es una cifra tan pequeña como pudiera parecer, si tenemos en cuenta que India cuenta con una población de casi 1240 millones de personas. Sin embargo, otras instituciones e investigadores manejan cifras aún mayores.

Según los datos que aporta el Informe de libertad religiosa que publicó Ayuda a la Iglesia Necesitada – ACN en 2014 (y del que pronto tendremos una nueva “edición”), “muchos conversos de las comunidades de la antigua casta más baja, los “intocables”, no se registran oficialmente para conservar los beneficios otorgados por el Gobierno en las instituciones académicas, la administración pública y el sistema legislativo, que perderían si se convirtieran oficialmente al cristianismo.” Algunos investigadores elevaban la cifra de cristianos al 4,8%, unos 58 millones de indios.

La Iglesia católica en India se divide en tres ritos en la India: el rito latino universal, el dominante, con unos 10 millones de miembros; el rito siro-malabar que dice alcanzar los 6 millones de miembros y el rito siro-malancar, con un millón de miembros. Los católicos disfrutan de gran respeto, gracias a su red de colegios, hospitales y centros de servicios sociales.

A pesar de que la Constitución de la India, en su artículo 25 (1) establece que todas las personas gozan por igual de la libertad de conciencia y del derecho a profesar, practicar y propagar libremente la religión, existen otras disposiciones que en la práctica restringen este derecho. Un ejemplo es la pérdida de derechos, empleos o becas que los dalits sufren si se convierten al cristianismo o al islam.

El 10 de agosto de 1950, el presidente de la India aprobó el art. 3 de la Constitución sobre las Scheduled Caste (SC, dalit, o “intocables”). La ley reconoce a los miembros de la SC varios derechos previstos en el art. 341 (1) de la Constitución india. Pero el 3er párrafo de la norma especifica que no puede ser miembro de estos grupos “quien profesa una religión distinta del hinduismo”. En 1956 y en 1990 se introdujeron enmiendas para extender la categoría a los budistas y a los sijs, mientras que los cristianos y musulmanes siguen estando excluidos de la misma. Gracias a esta ley, los dalit hindúes cuentan con facilidades de tipo económico, educativo y social y con cuotas de puestos de trabajo asignadas en la burocracia. (Asia News)

La persecución violenta es frecuente en India, y sólo entre octubre de 2012 y octubre de 2013 se contabilizaron unos 200 casos de ataques violentos.

Otra dificultad a la que se enfrentan los cristianos es la cada vez mayor dificultad para construir templos. “Los impedimentos van desde la negativa del Gobierno a conceder licencias (…) hasta las objeciones que puedan tener los vecinos hindúes, incluso en algunos barrios de Nueva Delhi.”

Ayuda a la Iglesia Necesitada en India

El fundador de Ayuda a la Iglesia Necesitada – ACN, padre Werenfried van Straaten, viajó por primera vez a la India en 1959, y describía con gran crudeza la Calcuta de entonces:

“Ciudad ardiente de la India que cuenta millones de almas. Un millón de los sin techo viven, duermen y mueren en las calles. Cientos de miles, en su mayoría refugiados del Pakistán (Pakistán Oriental, hoy Bangladesh), ocupan las aceras donde han construido minúsculas cabañas que se apoyan en los muros a lo largo de varios kilómetros…Por delante de esa especie de perreras, va una reguera de agua parduzca. En esa agua los miserables se lavan, hacen sus necesidades… y juegan los niños. Seres humanos en el arroyo. ¡Criaturas de Dios devaluadas!”

El padre Werenfried conoció en Calcuta a las Misioneras de la Caridad, y a la madre Teresa, de la que hablaría en estos términos:

“De los hombres sólo se ocupa la Madre Teresa. Se ocupa de los enfermos, de los moribundos… Y de los recién nacidos que encuentra todas las mañanas en los montones de basura… Las Hermanas y las ayudantes de la Madre Teresa recorren las calles recogiendo a los moribundos y los llevan en una camilla a la casa de los muertos…Para los moribundos es tal vez el primer encuentro con el amor desinteresado.”, contaba el padre Werenfried que quedó profundamente conmovido por la labor de la futura santa en medio de la pobreza más extrema: “Hace veinte años que trabajo para la Ayuda a la Iglesia Necesitada. En el transcurso de estos años he visto mucha miseria y mucho dolor. Pero no había asistido nunca a escenas semejantes

“Si hay pobres en la luna, entonces tendremos que ir a la luna”.

La Madre Teresa quiso siempre que sus hermanas de comunidad viviesen de la Providencia al servicio de “los más pobres de entre los pobres”, por lo que no solicitó proyectos de ayuda pastoral directamente a través de AIN. Sin embargo en muchas diócesis los obispos han solicitado y siguen pidiendo a AIN sostener la construcción de edificios o el apoyo para las Misioneras de la Caridad.La actual superiora de las Misioneras de la Caridad, sor Mary Prema, explica en un conmovedor testimonio sobre la Madre Teresa –desde el domingo Santa Teresa de Calcuta- publicado en Asia News cómo “mirando el mapamundi, la Madre señalaba los lugares donde todavía no estaban presentes. Su deseo era llegar a los confines de la Tierra y más allá. Como dijo una vez. “Si hay pobres en la luna, entonces tendremos que ir a la Luna”. Esto porque el verdadero amor no se mide: se dona y basta.

Este celo por llegar a las almas de todos los confines de la tierra le llevó a intentar en tres ocasiones llevar su misión a China, donde todavía hoy esperan en Shangai las 13 cajas que, en su segundo intento, la Madre había llevado consigo. Las cajas contenían todas las cosas necesarias para una casa de las Misioneras de la Caridad. Como recordatorio de su “sueño chino”, la Madre Teresa llevó hasta el día de su muerte en un bolsillo de su sari una estampa de la Virgen de Sheshan…

Con Santa Teresa de Calcuta, oremos por los cristianos perseguidos

A esa Virgen de Sheshan, y a Santa Teresa de Calcuta suplicamos hoy su intercesión para que el Señor sostenga en la fe a los cristianos perseguidos de India, y también a los católicos de China, que viven momentos de gran confusión…

Les propongo la oración que compuso Benedicto XVI con motivo de la Jornada de oración por la Iglesia en China, en mayo de 2008. A ella se dirigía como “madre de China y de Asia”:

“Virgen Santísima, Madre del Verbo Encarnado y Madre nuestra, venerada con el título de ‘Auxilio de los cristianos’ en el Santuario de Sheshan, a la que se dirige con devoción toda la Iglesia en China, hoy venimos ante ti para implorar tu protección.

Mira al Pueblo de Dios y guíalo con solicitud maternal por los caminos de la verdad y el amor, para que sea siempre fermento de convivencia armónica entre todos los ciudadanos. Con el dócil ’sí’ pronunciado en Nazaret tú aceptaste que el Hijo eterno de Dios se encarnara en tu seno virginal iniciando así en la historia la obra de la Redención, en la que cooperaste después con solícita dedicación, dejando que la espada del dolor traspasase tu alma, hasta la hora suprema de la Cruz, cuando en el Calvario permaneciste erguida junto a tu Hijo, que moría para que el hombre viviese.

Desde entonces llegaste a ser, de manera nueva, Madre de todos los que acogen a tu Hijo Jesús en la fe y lo siguen tomando su Cruz.

Madre de la esperanza, que en la oscuridad del Sábado Santo saliste al encuentro de la mañana de Pascua con confianza inquebrantable, concede a tus hijos la capacidad de discernir en cualquier situación, incluso en las más tenebrosas, los signos de la presencia amorosa de Dios.

Señora nuestra de Sheshan, alienta el compromiso de quienes en China (digamos nosotros: “y en India”)en medio de las fatigas cotidianas, siguen creyendo, esperando y amando, para que nunca teman hablar de Jesús al mundo y del mundo a Jesús.

En la estatua que corona el Santuario tú muestras a tu Hijo al mundo con los brazos abiertos en un gesto de amor. Ayuda a los católicos a ser siempre testigos creíbles de este amor, manteniéndose unidos a la roca de Pedro sobre la que está edificada la Iglesia.

Madre de China y de Asia, ruega por nosotros ahora y siempre. Amén”