SERVICIO CATÓLICO

Explosión para la existencia gracias al amor divino

GEORGE WEIGEL

La nueva cosmología hace posible un nuevo diálogo entre la física y la teología, o más ampliamente, entre la ciencia y la religión.
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hubble6Por mucho tiempo, me he sentido fascinado por la cosmología, a pesar que mis deficiencias como matemático descartan que siga verdaderamente los argumentos de los astrofísicos, los físicos de partículas de alta energía y otros que exploran los orígenes del universo. Y aún así la fascinación permanece y se despertó nuevamente gracias a un artículo del 2 de mayo en la Boston Globe Magazine acerca de Alan Guth, una figura clave en las actuales investigaciones sobre lo que ocurrió en el Big Bang, la explicación ortodoxa de Cómo Se Iniciaron Las Cosas.

Respiren hondo y hagan un intento con este pasaje clave del artículo:

Utilizando las teorías de Einstein y de otros, Guth señala que en energías extremadamente altas, existen formas de la materia que cambian drásticamente lo que aprendimos acerca de la gravedad en la escuela. En vez de ser la máxima fuerza de atracción que nos enseñaron Newton y su manzana que caía, la gravedad en este caso es una fuerza de repulsión increíblemente potente. Y esa gravedad de repulsión fue el combustible que le dio poder al Big Bang.




 
El universo tiene aproximadamente trece mil ochocientos millones de años, y empezó de un parche de material empacado con esta gravedad de repulsión. El parche fue… enano — la cien milésima millonésima parte del tamaño de un solo protón. Pero la gravedad de repulsión fue como una varita mágica, duplicando el parche en tamaño cada décima parte de un billón o la billonésima parte de un segundo. Como punto de comparación, la fracción de tiempo más pequeña que el ser humano promedio puede detectar es alrededor de una décima de segundo.

Los ingredientes de lo que se convertiría en todo nuestro universo observable estaban empacados dentro de esa canica.

Literalmente alucinante, sin lugar a dudas, pero se trata de un buen momento para recordar que la teoría del Big Bang de los orígenes del universo fue una creación de un sacerdote católico, Georges Henri Joseph Èdouard Lemaïtre, un jesuita belga.  Cuando Lemaïtre empezó su trabajo, el modelo del "estado inmutable" del universo dominaba la cosmología; luego del trabajo de Lemaïtre y de otros, el modelo del estado inmutable fue suplantado por la noción de un universo en expansión que empezó con el Big Bang — o lo que el P. Lemaïtre denominaba, un poco más remilgadamente, la "hipótesis del átomo primitivo" o el "Huevo Cósmico."  Como yo lo entiendo, el trabajo de Alan Guth, y de los otros que exploran los primeros microsegundos de los que las personas con fe bíblica conocen como la Creación, se basan en los conocimientos de Lemaître.

La nueva cosmología hace posible un nuevo diálogo entre la física y la teología, o, de manera más amplia, entre la ciencia y la religión. En los primeros años de lo que conocemos como ciencia moderna, se pensaba (y a menudo ellas mismas lo consideraban) que las ciencias difíciles — la física, la química, la astronomía — eran los enemigos de la revelación y de la religión bíblica. A principios del siglo XXI, eso cambió. Son las ciencias de la vida, como la biología evolucionaria y la genética que a menudo están atoradas en las arenas movedizas intelectuales del ateísmo exabrupto y mal informado, mientras que las ciencias difíciles están ascendiendo por los límites más allá de los cuales su metodología no puede llevarlos — límites que podrían definir el punto de encuentro entre los científicos y los teólogos.

Desafía toda lógica sugerir que algo puede provenir de la nada; y aún así la ciencia no nos puede conseguir poner "detrás" de aquella cosa a partir de la cual todo provino.

Si se verifica empíricamente el trabajo de Alan Guth, se mantendrá una gran pregunta — una pregunta que lleva la ciencia de Guth solamente hasta tal límite: ¿De dónde proviene ese algo primordial, ese "parche de material empaquetado con gravedad de repulsión" que contenía "los ingredientes de lo que se convertiría en la totalidad de nuestro universo observable?" Desafía toda lógica sugerir que algo puede provenir de la nada; y aún así la ciencia no nos puede conseguir poner "detrás" de aquella cosa a partir de la cual todo provino.

Así, se abre una nueva — en realidad, antigua — conversación.  El científico de la NASA Robert Jastrow la vino venir hace algo más de treinta años atrás cuando escribió que el científico "ha escalado la montaña de la ignorancia, y está a punto de conquistar el pico más alto; y luego cuando trepa para alcanzar la roca final, es recibido por una banda de teólogos que han estado sentados ahí durante siglos."  ¿Y en qué han estado reflexionando esos teólogos cristianos?

Aquello que la ciencia llama el Big Bang era el amor que explosionaba de la vida de la Trinidad.

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Agradecimiento

weigelGeorge Weigel. "Exploded into being by divine love." (Explosión para la existencia gracias al amor divino). The Catholic Difference (4 de noviembre, 2014).

Reimpreso con el permiso de George Weigel. La columna de George Weigel se distribuye en Denver Catholic Register, el periódico oficial de la Arquidiócesis de Denver. Teléfono: 303-715-3123.

Sobre El Autor

weigel1smWeigelecGeorge Weigel, Miembro Senior del Centro de Ética y Políticas Públicas, es un teólogo Católico Romano y uno de los comentaristas líderes en los Estados Unidos en temas de religión y la vida pública. Weigel es el autor o editor de Roman Pilgrimage: The Station ChurchesEvangelical CatholicismThe End and the Beginning: John Paul II – The Victory of Freedom, the Last Years, the LegacyAgainst the Grain: Christianity and Democracy, War and PeaceFaith, Reason, and the War Against Jihadism: A Call to ActionGod's Choice: Pope Benedict XVI and the Future of the Catholic ChurchThe Cube and the Cathedral: Europe, America, and Politics Without GodLetters to a Young Catholic: The Art of Mentoring,The Courage to Be Catholic: Crisis, Reform, and the Future of the Church, y The Truth of Catholicism: Ten Controversies Explore

El principal estudio de la vida, pensamiento y acción de Juan Pablo II de George Weigel,Witness to Hope: The Biography of Pope John Paul II Testigo de la ESperanza (Harper Collins, 1999) fue publicado con el aplauso popular internacional en 1999, y traducido al francés, italiano, español, polaco, portugués, eslovaco, checo, esloveno, ruso y alemán. La película documental basada en el libro ganó numerosos premios. George Weigel es consultor en Vatican affairs (Asuntos Vaticanos) para la NBC News, y su columna semanal, "La Diferencia Católica," está asociada a más de cincuenta periódicos alrededor de los Estados Unidos.

Copyright © 2014 George Weigel

 

 
 

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