SERVICIO CATÓLICO
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  Familia y Vida

La imagen paterna en 100 películas

Rafael Hurtado *

 

                              

 

 

Paternita

Anticipamos la Introducción de un libro de próxima aparición y que recoge recensiones de 100 películas actuales, de cierta calidad cinematográfica y que presentan la figura del padre o de la paternidad. Films para ver en familia.

Ser padre de familia con hijos es un desafío cuyo estudio va ganando terreno en el mundo académico, la prensa y, claro está, en el cine. La Revolución industrial primero y la Revolución sexual después han modelado la sociedad occidental tal como la conocemos hoy.

Nuestra sensibilidad respecto de la imagen tradicional del varón ha cambiado y, se puede añadir, ha perdido fuerza. En efecto, durante siglos el varón-padre se entendió a sí mismo como aquel ser mítico e incansable que no sabía más que interesase por lo suyo. Estamos hablando de ese gran señor que vive para el trabajo, provee para su esposa, prole y sirvientes, siempre buscando cualquier oportunidad para darse sus “momentos” de ocio, como describe Martínez-Echevarría (Repensar el trabajo, 2004), acompañados de grandes cantidades de tabaco, alcohol y en algunos casos otras mujeres (sin generalizar).

Vivía su vida con tintes severos de esquizofrenia en la práctica, siempre haciendo suyos tres principios que, en la sabiduría popular constituyen los pilares de una vida masculina con aspiraciones al éxito: 1) dejar los sentimientos en casa, 2) tener un estómago de acero, y 3) tener una gran capacidad de conciliar el sueño… muy al estilo Don Draper, protagonista de la afamada serie televisiva Mad Men. Solo así el varón ha podido enfrentar con gallardía los retos que plantean la complicada vida civil de nuestra era, las exigencias caprichosas del mercado, las necesidades imperiosas del mundo de la empresa, las guerras mundiales y sus crisis, etc.

Es verdad que en la actualidad vemos con mayor regularidad a un padre de familia cuidando a sus hijos en el parque, cocinando en casa, e incluso atendiendo los quehaceres domésticos con destreza suficiente. Sin embargo, el común de los padres de familia (entre quienes me incluyo) tenemos regulares conversaciones de café en la que hemos discutido lo poco que frecuentamos a nuestras familias por dedicar tiempo excesivo al trabajo.

Esto nos duele, pero en el fondo nos conformamos con afirmar que la razón de nuestro proceder no puede ser otro que el bienestar económico de nuestros hijos, su educación, sus posibilidades futuras. Racionalmente estamos convencidos de ello, no sin un germen de duda que nos pone a reflexionar al menos unos minutos antes de cerrar la jornada laboral y partir de vuelta a casa. “Pocos temas tienen el carácter nuclear y la transcendencia de la paternidad. Tanto en general como en la situación presente”, afirma Rafael Alvira (Prólogo a R. Hurtado. La paternidad en el pensamiento de Karol Wojtyla). Y, como hemos visto, si algo podemos afirmar de la imagen del varón-padre en nuestros días es que lo seguimos extrañando en el devenir común de nuestras vidas… aunque cada vez menos.

El presente estudio busca poner sobre la mesa la pregunta que un considerable grupo de científicos de muy diversas disciplinas comienzan a plantearse en sus investigaciones: ¿La presencia del padre de familia se ha de reducir a ser un simple “proveedor” material?Con el riesgo de comenzar esta reflexión con esas odiosas generalizaciones que pueden nublar nuestra objetividad, nos conformaros con señalar que, al menos en el cine, se puede percibir un cierto interés de grandes cineastas y productores por presentar la imagen paterna como algo más que un “simple trabajador”. Hasta el momento, no me parece que las intenciones últimas de tan evidente fenómeno sean del todo claras o bien reflexionadas.

Pero me atrevo a afirmar que el mundo de la comunicación y los medios está haciendo una fuerte campaña por convencer a los varones de su incompetencia para saber administrar sus emociones –situación que se antoja con el tiempo insostenible–, entender la sensibilidad femenina y la fragilidad de un hijo (M. Calvo, Masculinidad robada, 2011).

El varón tiene que cambiar y meter de vuelta en su corazón a su esposa y a sus hijos. ¿Es posible un cambio cultural de tanto calado? Me parece que, por lo pronto, el cine ha hecho suya esta batalla. Lo comprobaremos analizando la imagen paterna en 100 películas distintas, tomando en cuenta su actualidad, calidad cinematográfica, su mensaje y que respondan al menos a uno de estos 7 criterios de selección:

Están centradas en la figura paterna de una familia natural.

Presentan muestras claras de heroicidad por parte del padre (y la madre) cara a la vida familiar.

Representaciones culturales de orden religioso (ceremonias, casamientos, gente persignándose… en otras palabras, la presencia del fenómeno religioso).

Se refieren a hechos reales históricos.

Diversidad de géneros cinematográficos.

Evitan escenas sexuales explícitas, de violencia, alcoholismo, drogadicción y tabaquismo.

Evitan situaciones de desintegración familiar (infidelidad, divorcio, aborto).

Lo que más interesa es ver cómo el protagonista principal desempeña su función de padre de familia, ya sea en acto o en potencia: 1) su proceso de maduración; 2) su capacidad de encargarse de otras personas; 3) su involucramiento en la construcción del mundo. Veremos que estos tres elementos constitutivos del desarrollo de todo persona se encuentran presentes de modos muy diversos en la caracterización de personajes tan insólitos como Superman, pasando por Alex Murphy (Robocop), incluso en la vida de Noé.

El objetivo de este libro es ofrecer un listado de 100 películas sobre la paternidad que sirva como guía a las familias para saber escoger mejor las películas que ven, tomando en cuenta el modo en que se abordan los temas familiares, incluso en situaciones límite. En mi opinión, seleccionar películas adecuadas para ver en pareja o en familia no se puede limitar “calificar” la presencia de escenas sexuales, situaciones familiares complicadas, violencia y corrupción, etc. La elección debe guiarse por un criterio formativo a la vez que de entretenimiento.

* Rafael Hurtado es profesor en el Departamento de Humanidades de la Universidad Panamericana de Guadalajara, México