España es el único país de Europa donde la maternidad no solo no es ayudada, sino que además es perseguida. Un suicidio para una sociedad que tiene una de las peores tasas de remplazo del mundo. Quieren crecimiento económico, estado del bienestar, pensiones, cohesión social y menor desigualdad, sin nacimientos. Es una estupidez brutal en la que por acción u omisión son responsables todos los partidos políticos y el trasfondo de la cultura imperante.