SERVICIO CATÓLICO
_____________________
 

 

Nostalgia de Dios

 

                              

 

 

“Nostalgia de Dios” es un diario de un poeta holandés que fue ateo gran parte de su vida. Justamente en este libro el autor ( PIETER VAN DER MEER DE WALCHEREN) comparte las cosas que escribía en su diario en todo el proceso que vivió para pasar de no creer a creer. 

 Un fragmento de la obra  muy sugerente:

 
“Los anhelos de las almas sencillas que, debido a su ignorancia, confunden y entremezclan con avidez y entusiasmo las fábulas con la realidad y así, faltos de valor, rehúyen la angustia de tener que aceptar la espantosa amargura de una vida carente de sentido. Dios mío, no quiero analizar más, no quiero destrozar mi emoción y mi alegría. Además ¿Por qué no ha de contentarme una bella imagen, aunque me haga daño la vacía mentira? Sin embargo, anhelo más, quiero insistir más, mí alma no se siente satisfecha con la mera apariencia, por muy deslumbrante que ésta sea. Mi espíritu tiene hambre de la verdad, hambre de algo que no sé qué nombre darle pero que pueda saciarle por completo. ¿Acaso Dios, que, según el Catecismo, posee todas las perfecciones en grado infinito? ¿Dios que es el Espíritu perfecto? No sé, no sé. No me siento con fuerzas para dar contestación a estas intimidantes preguntas. Dios, ¿Qué es Dios en realidad para mí? Una palabra, una palabra vacía, un sonido fofo que no contiene la más mínima realidad. Es la expresión de los anhelos de la humanidad, a través de los siglos, por la altura, por la cumbre máxima. Dios únicamente existe en la imaginación de los soñadores y de los simples de espíritu; la imaginación le ha creado, es , por lo tanto, una apariencia, un fantasma inexistente.

Pero vamos a ver: ¿ Quién, desde dónde se infunden en nosotros los anhelos por lo más excelso, esa nostalgia infinita? ¿Por qué alimentamos esos sublimes anhelos? ¿Quién o qué ha puesto en nuestro espíritu esas eternas preguntas y el acuciante afán de hallar una contestación? Si el universo no es más que materia irracional ¿de dónde nos viene la consciencia de nuestra vida y de nuestros pensamientos, de dónde la incesante búsqueda espiritual de una solución que nos dé la paz? ¿De qué mundos desconocidos participan las almas? Siento vértigo. De nuevo estoy cautivo, presa de la desesperación, el círculo de mis pensamientos; todo sentimiento fijo, toda seguridad se ha desvanecido.


 
La eterna caída de un extremo al otro, eso es lo que constituye el tormento de mi estado de espíritu. En un momento dado tengo la seguridad absoluta, lo sé incontestablemente, que Dios, de un modo u otro, en el inmenso abismo de los mundo, en otro mundo, existe; lo siento efectivamente con profunda convicción cuando la belleza de los sueños del arte me hace sollozar, cuando las sombras de la noche me hacen estremecer de emoción al arrastrase errabundas como un ser triste por los olivares de los valles--, los cipreses y un alto pino, inmóviles, recortan las siluetas profundamente oscuras de sus formas esbeltas sobre el tardío incendio del cielo de occidente, un suave viento hace susurrar el follaje de los árboles; lo siento cuando miro a Cristina ( su esposa) a los ojos; cuando contemplo el cielo tachonado de estrellas, cuando veo una flor, cuando considero la vida entera. En cambio, hay también momentos en que todo esto se desvanece, en que soy un estúpido, en que me siento pesado como una piedra, en que soy como un animal indiferente para quien nunca han existido los anchos horizontes. Este perpetuo desgarramiento interior es horroroso”.

 

 
Pieter van der Meer de Walcheren,Nostalgia de Dios, pag 89.

 

----------------------------------------------------------------------------------------------------