SERVICIO CATÓLICO
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Salvó seis mil personas en la Roma ocupada y al acabar la guerra convirtió al jefe de la Gestapo

En la Roma bajo la ocupación alemana, la Iglesia se movilizó para proteger a quienes pudiesen estar en situación de riesgo.

REL

 

                              

 

 

 

flahertyUno de los personajes más destacados de esa época es el sacerdote irlandés Hugh O´Flaherty (1898-1963), inmortalizado por el escritor J.P. Gallagher en la novela Escarlata y negro, que sirvió de guión a la película del mismo nombre rodada en 1983 por Jerry London para la televisión e interpretada por Gregory Peck como monseñor O’Flaherty, con Christopher Plummer como el coronel Kappler y Sir John Gielgud como el Papa Pío XII.

O´Flaherty salvó a miles de soldados aliados y judíos en la Segunda Guerra Mundial y el 8 de mayo fue homenajeado en el Vaticano, en una ceremonia en el Campo Santo Teutónico, dentro de los muros del Vaticano, a la que asistieron numerosos representantes diplomáticos, como cuenta Edward Pentin en National Catholic Register y traduce David Ramos para Aciprensa.

El evento, que incluyó una misa especial en el Campo Santo Teutónico –el cementerio y el Colegio para miembros principalmente de habla germana de las diversas instituciones religiosas en Roma– fue “extremadamente conmovedora”, dijo Nigel Baker, embajador del Reino Unido en la Santa Sede: “Fue una conmemoración muy apropiada y es bueno que finalmente haya un monumento permanente para él”.

Empezó en los primeros años de guerra

Según el libro Escarlata y negro, de J.P. Gallagher, los heroicos esfuerzos salvavidas de monseñor O’Flaherty comenzaron cuando recorrió los campos de prisioneros en Italia, en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial. Su propósito era saber sobre prisioneros que hubieran sido reportados como perdidos en acción. Una vez que los encontraba vivos, notificaba a sus familias a través de Radio Vaticana.

Muchos prisioneros de guerra aliados liberados tras la caída del régimen de Benito Mussolini en 1943 quedaron de nuevo en peligro tras la ocupación de Italia por Alemania. Algunos de ellos lograron llegar a Roma y pedirle ayuda. El sacerdote irlandés entonces obtuvo auxilio de otros, incluyendo sacerdotes, espías, diplomáticos e incluso comunistas para crear lo que se conoció como la Línea de Escape Roma.

Parcialmente bajo la coordinación de monseñor O’Flaherty, él y sus aliados ocultaron un estimado de cuatro mil fugitivos, principalmente soldados aliados y judíos, en apartamentos, granjas y conventos. Él mismo vistió varios disfraces cuando se aventuró fuera de los muros del Vaticano para realizar su misión, pese a los riesgos que esto implicaba, pues los nazis intentaban arrestarlo.

Después de la guerra, monseñor O’Flaherty frecuentemente visitó a Kappler en prisión y finalmente lo recibió en la Iglesia.

El teniente coronel Herbert Kappler (1907-1978), jefe de la Gestapo en Roma, ordenó que se pintara una línea blanca en el límite de la Plaza de San Pedro para señalar el borde entre la Ciudad del Vaticano e Italia, y amenazó a monseñor O’Flaherty con asesinarlo si lo cruzaba. También fue amenazado con torturas si alguna vez fuera capturado.

En el momento de la liberación de Roma a manos de las tropas aliadas, la Línea de Escape Roma estaba protegiendo no solo cerca de cuatro mil fugitivos de 25 nacionalidades, sino también muchos judíos y otros. Después de la guerra, monseñor O’Flaherty frecuentemente visitó a Kappler en prisión y finalmente lo recibió en la Iglesia.

No hablaba de lo sucedido

Alrededor de doscientas personas asistieron a la inauguración del monumento el 8 de mayo, entre ellos miembros de la familia O’Flaherty y familiares de quienes trabajaron con él en la Línea de Escape Roma.

Entre ellos se encontraban tres hijos del mayor británico Sam Derry, un ex prisionero de guerra que escapó de una prisión italiana y que trabajó de cerca con monseñor O’Flaherty en establecer y coordinar el rescate.

También asistieron miembros de la archicofradía del Teutonicum, donde monseñor O’Flaherty vivió durante 20 años, embajadores de importantes países como Alemania, el Reino Unido, Estados Unidos y Canadá, y representantes de familias italianas que lo ayudaron a proteger a estas personas y grupos vulnerables.

El Papa Francisco dio un mensaje de saludo a los miembros de la Sociedad Conmemorativa Hugh O’Flaherty durante su mensaje posterior al rezo ese domingo del Regina Coeli.

El sobrino de Mons. O’Flaherty, también llamado Hugh, dijo a Radio Vaticano que su tío tenía muy buen humor y un carácter muy jovial, preocupado principalmente en el presente. Por esta razón, dijo que su tío difícilmente hablaba sobre lo que sucedió durante la guerra, incluso cuando Lord Beaverbrookm el dueño del diario británico The Express, entonces el diario más leído en el mundo, quiso hacer un reportaje sobre él. “¡Muy a mi pesar, mi tío no quiso comentar al respecto!”, recordó O’Flaherty: “Como dije, él vivía mucho en el presente, y el pasado era el pasado”.

En la placa, que fue financiada por el gobierno irlandés, se lee:

“Monseñor Hugh O’Flaherty, nacido en Irlanda 28.2.1898. Fundador de la Línea de Escape Roma. Incansable defensor del débil y el oprimido. Residente en este Colegio 1938-1960 desde donde salvó más de 6.000 vidas de los Nacional Socialistas. Murió 30.10.1963. Enterrado en Cahersiveen, County Kerry, Irlanda”.

 

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