SERVICIO CATÓLICO
Siguiendo los pasos de San Pablo. ECCE ROMA!!!

Remedios Falaguera

 

 

Cuando visito alguna ciudad me gusta pasear por sus calles siguiendo los pasos de algún personaje ilustre oriundo del lugar.

Esto es lo que me ha ocurrido en Praga con Kafka, o en Oxford (Inglaterra) con el Cardenal Newman, J. R. R. Tolkien, y su gran amigo C.S. Lewis.

En esta ocasión, me preparo para seguir los pasos de San Pablo por la ciudad de Roma y alrededores.  Conocer cuáles fueron las calles por las que paseó, las puertas de la muralla que atravesó, las personas que le rodearon, sus  amigos, los rincones donde predicó, las calles por las que atravesó hasta legar al lugar del martirio, ….me parece una forma única y maravillosa de callejear- y por qué no, peregrinar- por  la ciudad.

Espero que lo disfruten conmigo.

 

 

Según dicen los historiadores San Pablo fue  la figura más fascinante del Cristianismo, y el día en que entro en Roma fue uno de los más decisivos del género humano. Es más, como señaló Benedicto XVI,  “el apóstol san Pablo, figura excelsa y casi inimitable, pero en cualquier caso estimulante, se nos presenta como un ejemplo de entrega total al Señor y a su Iglesia, así como de gran apertura a la humanidad y a sus culturas.

Así pues, es justo no sólo que le dediquemos un lugar particular en nuestra veneración, sino también que nos esforcemos por comprender lo que nos puede decir también a nosotros, cristianos de hoy”. [1]

 

DETENCIÓN EN EL TEMPLO DE JERUSALÉN

Jerusalén está revuelta. El temor de los judíos desencadenado por las predicaciones de Pablo en las sinagogas, y el imparable desarrollo del  cristianismo, hace que muchos de ellos sientan amenazada las estructuras y las leyes. De ahí que San Pablo fuera denunciado por los judíos y apresado en el Templo de Jerusalén acusado de perturbador y agitador social.

“Cuando los judíos venidos de Asia vieron a Pablo en el Templo, amotinaron a la multitud y se apoderaron de él, gritando: “¡Socorro, israelitas! Este es el hombre que predica a todos y en todas partes contra nuestro pueblo, contra la Ley y contra este Templo, y ahora ha llegado a introducir en él a los paganos, profanando este lugar santo (…)La ciudad entera se alborotó, y de todas partes acudió el pueblo. Se apoderaron de Pablo, lo sacaron fuera del Templo y cerraron inmediatamente las puertas. Ya iban a matarlo, cuando llegó al tribuno de la cohorte la noticia de que toda Jerusalén estaba convulsionada.

En seguida el tribuno, con unos soldados y centuriones, se precipitó sobre los manifestantes. Al ver al tribuno y a los soldados, dejaron de golpear a Pablo. El tribuno se acercó, tomó a Pablo y mandó que lo ataran con dos cadenas;(…)  Hizo conducir a Pablo a la fortaleza.

Al llegar a la escalinata, los soldados tuvieron que alzarlo debido a la violencia de la multitud, porque el pueblo en masa lo seguía, gritando: “¡Que lo maten!"  [2]

Después del arresto “los judíos se confabularon y se comprometieron bajo juramento a no comer ni beber, hasta no haber matado a Pablo”[3]  . “Pónganse de acuerdo con el Sanedrín, y propongan al tribuno que lo haga comparecer delante de ustedes con el pretexto de examinar más exactamente su causa; nosotros, por nuestra parte, estaremos preparados para matarlo en el camino. Pero un sobrino de Pablo, al enterarse de la emboscada, se dirigió a la fortaleza y entró para prevenir a Pablo.”[4] 

Se decide trasladarlo a Cesárea donde nadie , ni el Sanedrín (Hch 23,9), ni el procurador romano Félix (Hch 24,22-23), ni su sucesor Porcio Festo (Hch 25,25), ni sus oficiales (Hch 26,31), ni el rey Agripa (Hch 26,32), lo creía culpable de la denuncia presentada contra él.

Pero Pablo, hace valer su condición de ciudadano romano y apela al Emperador: “Si soy culpable y he cometido algún delito que merezca la muerte, no me niego a morir, pero si las acusaciones que hacen los judíos contra mí carecen de fundamento, nadie tiene el derecho de entregarme a ellos. Apelo al Emperador. Festo, después de haber consultado con su Consejo, respondió: “Ya que apelaste al Emperador, comparecerás ante él.”[5]

“¿De dónde sacaba San Pablo esta fuerza? Omnia possum in eo qui me confortat!, todo lo puedo, porque sólo Dios me da esta fe, esta esperanza, esta caridad. Me resulta muy difícil creer en la eficacia sobrenatural de un apostolado que no esté apoyado, centrado sólidamente, en una vida de continuo trato con el Señor. En medio del trabajo, sí; en plena casa, o en mitad de la calle, con todos los problemas que cada día surgen, unos más importantes que otros. Allí, no fuera de allí, pero con el corazón en Dios. Y entonces nuestras palabras, nuestras acciones — ¡hasta nuestras miserias!— desprenderán ese bonus odor Christi, el buen olor de Cristo, que los demás hombres necesariamente advertirán: he aquí un cristiano.”[6]

 

VIAJE A ROMA

Días después se pusieron en camino hacia Roma. Parece ser que  iba con él Lucas y Aristarco, quien al parecer le había acompañado en alguna parte de su tercer viaje apostólico. “Cuando se decidió que debíamos embarcarnos para Italia, confiaron a Pablo y a otros prisioneros a un centurión de la cohorte imperial, llamado Julio.”[7]

 

El viaje de Cesárea a Roma fue difícil, tormentoso y muy peligroso. Tras días de navegación, el barco naufragó y los 276 náufragos fueron bien acogidos en Malta. Pablo recibe del Señor otro mensaje de aliento: “No temas Pablo, tienes que comparecer ante el César, y Dios, en atención a ti, conservará con vida a todos los que viajan contigo.”[8]

Desde Malta se dirigieron hacia el norte, a Sicilia, y luego al puerto italiano de Pozzuoli (Nápoles), rodeado de magnificas villas, “donde encontramos a unos hermanos que nos invitaron a permanecer una semana con ellos.”[9]

“Qué bien pusieron en práctica los primeros cristianos esta caridad ardiente, que sobresalía con exceso más allá de las cimas de la simple solidaridad humana o de la benignidad de carácter. Se amaban entre sí, dulce y fuertemente, desde el Corazón de Cristo. Un escritor del siglo II, Tertuliano, nos ha transmitido el comentario de los paganos, conmovidos al contemplar el porte de los fieles de entonces, tan lleno de atractivo sobrenatural y humano: mirad cómo se aman, repetían.”[10]

Desde Pozzuoli se desplazaron a pie hasta Capua donde tomaron la Vía Appia hacia Roma, unas seis o siete jornadas (208 Km).

En la 43ª PIEDRA MILIARIA, San Pablo Lucas y  Aristarco reciben el primer saludo de la comunidad cristiana romana, que han sido alertados por la pequeña iglesia en Pozzuoli. “Era el primer saludo de la Roma cristiana su Apóstol ¡Cuánto bien hizo esta atención a su corazón! A los ojos del encanecido Pablo acudieron lágrimas de gozo al corresponder al saludo y al beso de los hermanos.”[11]

Entre ellos se encuentran sus grandes amigos Aquila y Priscila. También, los hijos de Simón Cirineo, Rufo y Alejandro, y su madre.

A diez kilómetros más adelante, en la POSTA TRES TABERNAE (TRES ALBERGUES), situada también  en la Via Appia,  le esperaban un segundo grupo formado por los superiores de la comunidad cristiana y algunos familiares.

 Tres Tabernas se traducen como Tres Tabernae, que significa tres tiendas., es una estación de posta  a unos 50 km de Roma, donde hoy se encuentra la aldea moderna de Cisterna, por donde  la Via Appia entra en las marismas Pontinas, en un punto donde el camino moderno de Ninfa y Norba diverge hacia el norte-este, y donde aún existen unas ruinas (Grotte di Nottola). Cuentan que tomó su nombre de las tres tiendas que se encontraban en este descanso del camino: el almacén general, la herrería y el refresco de la casa.

 

 

“Los hermanos de Roma, que habían sido informados de nuestra llegada, nos salieron al encuentro en el Foro Apio y Tres Tabernas. Pablo, al verlos, dio gracias a Dios y recobró el ánimo.”[12]

Continuando en la Via Appia, Pablo cruzó la llanura baja que rodea la ciudad. La llanura estaba salpicada de villas, casas y jardines. “En las cercanías (junto a la piedra miliaria 42), se encontraba la casa de Séneca.”[13]

 Siguen camino a Roma, pasando por el MONTE ALBANO (MONTE CAVO), llamado también Vulcano Laziale, la cumbre más alta de las colinas de Alban que los latinos consideraban sagrada. Su nombre proviene de Cabum, un asentamiento ítalo existente en esta montaña.

 

 

MONTE CAVO

Allí estaba desde la antigüedad el santuario de Júpiter Latialis: un santuario federal de gran importancia, donde se reunieron y conocieron las diferentes comunidades que reconocieron un templo común, que no pertenece a una ciudad en particular. El templo del Monte Albano, que fue reconstruida en piedra por Tarquino el Soberbio hacia el final del siglo VI a.C, fue un centro religioso muy importante. Por desgracia, casi nada queda hoy del templo de Júpiter: la toba surgió durante las excavaciones de 1929, sin embargo, sacó a la luz de la Vía Sacra, perfectamente conservada durante un largo tramo.

  Santuario de Júpiter Latialis

Por el camino, todavía hoy, se pueden observar las PIEDRAS PENTAGONALES DE BASALTO sobre las que pasó San Pablo.

 

ECCE ROMA!!!

A partir de aquí comienza la última etapa del viaje. Atravesando la campiña romana, en lo alto de un montículo, divisa la gran ciudad de Roma que se extiende a sus pies: ECCE ROMA!!!

 


Siguió su camino por la VIA APPIA, por donde hoy se encuentra la BASILICA DE SAN SEBASTIAN (Vía Appia Antica,136), junto a las CATACUMBAS DE SAN CALIXTO (Vía Appia Antica 110,126) Y LAS CATACUMBAS JUDIAS (algunas de ellas como las catacumbas que hay bajo la Villa Torlonia – Vía Nomentana 70) son mucho más antiguas que cualquiera de las cristianas). Desde muy antiguo, la ley romana establecía que las necrópolis – ciudades de los muertos, en griego – debían situarse fuera de las murallas de la ciudad. “Al hombre muerto ni se le sepultará ni se le quemará en la Urbe.”16

Los romanos solían incinerar los cuerpos de los difuntos, pero también existían algunas familias de buena posición que enterraban a sus seres queridos en campos de su propiedad. Así fueron surgiendo las catacumbas cristianas.

“Como los primeros fieles en la quietud de las catacumbas romanas, podemos clamar: “Dominus illuminatio mea et salus mea, quem timebo?” (Sal 26,1); el Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? Sólo así podemos explicarnos las hazañas, verdaderamente recias, que llevaron a cabo aquellos primeros cristianos. Con una confianza segura en la ayuda de Dios, sin hacer cosas raras, entraron en todas partes: en el foro, en los palacios, hasta en la casa del emperador.”17

 

 

“Se calcula que el número de sepulturas cristianas en las catacumbas de San Calixto ronda las quinientas mil. La mayor parte son tumbas sencillas, con algún simple grabado para distinguirlas. A partir del siglo IV – acabada la persecución –, se hacen más frecuentes las inscripciones en las lápidas. Junto al nombre, como para señalar un elemento característico de la vida de esa persona, se solía indicar la profesión. Allí había panaderos, carpinteros, sastres, pintores, maestros, médicos, abogados, funcionarios del Estado, soldados…; un claro reflejo de la variedad de oficios de los cristianos, que – como dice San Agustín– mezclados entre los demás hombres corrientes, hacían la vida de todos , pero animados por una fe distinta, una esperanza distinta y un amor distinto.”18

    

ATRAVESANDO LAS MURALLLAS DE LA CIUDAD

Probablemente, San Pablo entra en la ciudad por la PUERTA CAPENA (Piazza di Porta Capena), una de las dieciséis puertas de las Murallas Servianas (una barrera defensiva construida alrededor de Roma a principios del siglo cuarto antes de Cristo por el senado romano y, al parecer llamado así por el sexto rey romano, Servio,s.VI ac), cerca de la Colina de Celio, en Roma. Aunque se desconoce el origen del nombre, es posible que se refiera al hecho de que el camino lleva a Capua, una ciudad importante de Campania, al sur de Roma.

“Así pues estaba ahora Pablo en Roma. Pablo sabía lo que significaban estas cuatro letras para él y para la cristiandad. El hombre que llevaba en el corazón un mundo de amor había llegado a aquella ciudad, que en los días de Nerón, como dice Gregorovius, suspiraba por una gota de humanidad y un soplo de amor.”19

Una vez dentro del Servian Muro, el centurión Julius dirigió a los prisioneros por el Circo Máximo y el Palatino, adornado con palacios imperiales. Siguió por la Vía Sacra (Camino Sagrado) a través del Foro Romano.

Finalmente, llegan a la Castra Praetoria, los cuarteles (castra) de la Guardia Pretoriana construidos durante el gobierno del emperador Tiberio en la periferia noreste de Roma, para entregar a los prisioneros al jefe del campamento con los documentos explicando a las acusaciones en su contra.

No se sabe muy bien si al campamento de los Pretorianos (MONTE CELIO-CASTRA PEREGRINORIUM) o en el cuartel de la VIA NOMENTANA. El centurión, impresionado gratamente por las palabras y obras de San Pablo, lo presenta al jefe de la policía imperial, Sexto Afranio Burro (asesor de Nerón junto a Séneca)

No se le trata como a un vulgar delincuente, sino como a un Preso Ilustre Imperial. Los primeros 10 días se aloja en casa de la guardia. Más tarde  recibe “autorización para alojarse en una casa particular con un soldado que lo custodiara.”20 

Conducido a pie desde el Castro Pretorio hasta el piso alquilado junto al Tiber, Pablo pasó por las calles de Roma disfrutando de la imagen de los maravillosos edificios de la Roma de los Césares: el Panteon, El Capitolio, Teatro Marcelo,los Templos de Apolo y del Foro Boario…

Aunque el lugar exacto donde Pablo vivió es desconocido, debió ser una casa de vecindad cercana a los almacenes del puerto del Tiber, en pleno barrio judío,  lo suficientemente amplia para dar cabida a grandes visitas. La tradición la sitúa en lo que hoy es la Iglesia san Paolo alla Regola (Piazza de San Paolo alla Regola) . En su interior hay un letrero en la entrada de una capilla que reza: DIVI PAULI APOSTOLI HOSPITIUM ET SCHOLA (Albergue y escuela de San Pablo Apóstol)

“La pobre casa alquilada por el Apóstol fue el foco del movimiento cristiano en la roma pagana… Según Tacito, la comunidad de los cristianos en el año 64 era ya una multitudo ingens- una enorme multitud”21 , algunos de ellos de la aristocracia romana.

“Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas.” 22

“Debió de haber sido muy amable e interesante narrador y de fácil conversación. Poseía, como lo muestran sus cartas, el don griego de la ironía inofensiva y del chiste, el don de trato agradable, el terpnón, como decían los griegos.”23

Se supone también que se alojó durante una época en casa de sus amigos y colaboradores Aquila y Priscila, en el monte AVENTINO, que habían regresado a Roma tras la muerte del emperador Claudio en el año 54, donde hoy se encuentra la basílica de Santa Prisca (Vía di S. Prisca), a unos 30 minutos de las Catacumbas de Priscila (Vía Salaria, 430).

Los esposos cristianos Priscila y Aquila, cuya amistad hacia Pablo de Tarso resultó entrañable, fueron capaces de levantar su tienda y partir con él desde Corinto a Éfeso y luego ir a Roma, de donde habían sido exiliados previamente, para preparar la llegada del Apóstol.

Allí continuaron su tarea misionera, acogiendo en su casa a los hermanos. Pablo los recuerda como colaboradores en la misión evangélica y les envía saludos muy cordiales: “Saludad a Prisca y Aquila, colaboradores míos en Cristo Jesús. Ellos expusieron sus cabezas para salvarme. Y no soy solo en agradecérselo, sino también todas las Iglesias de la gentilidad; saludad también a la Iglesia que se reúne en su casa.”24 

Es curioso observar la naturalidad y gratitud con que San Pablo trataba a los miembros de su comunidad, especialmente, a las mujeres, ya que con su aportación generosa, su desinterés,  su compañía, y sus fraternales cuidados permitían al Apóstol desarrollar más libremente su labor al servicio de Cristo.

Debo confesar que Priscila, esposa de Aquila, es la que más me ha cautivado hasta ahora. Tal vez sea porque su matrimonio ejemplar tiene mucho que enseñarme todavía sobre el compromiso y la entrega de los esposos al servicio del Reino de Dios. O tal vez, porque me ilusiona pensar que mi hogar puede transformarse en una pequeña comunidad con  proyección evangelizadora, una  iglesia doméstica, con las puertas siempre abiertas a las necesidades materiales y espirituales de todos los que la componen y se acerquen a ella.

“Sabemos el papel importantísimo que esta pareja desempeñó en el ámbito de la Iglesia primitiva: es decir, el de acoger en su propia casa al grupo de los cristianos del lugar, cuando se reunían para escuchar la Palabra de Dios y para celebrar la Eucaristía.

Es precisamente ese tipo de reunión que en griego se llama «ekklesía», la palabra latina es «ecclesia», la italiana «chiesa» [la española «iglesia», ndr.], que quiere decir convocación, asamblea, reunión (…)

Al regresar posteriormente a Roma, Aquila y Priscila siguieron desempeñando esta función preciosísima también en la capital del imperio.”25

 

En la casa de Áquila y Priscila, por tanto, se reúne la Iglesia, la convocación de Cristo, que celebra allí los sagrados misterios. De este modo, podemos ver precisamente el nacimiento de la Iglesia en las casas de los creyentes

Libre para moverse dentro de la ciudad, se supone que pasaría muchos momentos en el Foro, centro neurálgico de la ciudad, pero no podía salir de Roma. Como es evidente debió aprovechar este tiempo para fortalecer la pequeña iglesia cristiana de Roma, junto con Pedro, además de mantener el contacto por carta con las iglesias que había fundado en otras ciudades. Los hombres iban y venían, trayendo noticias de iglesias distantes y regresar con noticias de su fundador, incluyendo: Timoteo, Onésimo, Tíquico, Lucas, Demas, Epafras, Aristarco y Juan Marcos. “Ánimo, así como has dado testimonio de mí en Jerusalén, también tendrás que darlo en Roma."26

Tanto cristianos como judíos iban frecuentemente a charlar con él: “Pablo vivió dos años enteros por sus propios medios, recibiendo a todos los que querían verlo, proclamando el Reino de Dios, y enseñando con toda libertad y sin encontrar ningún obstáculo, lo concerniente al Señor Jesucristo.” 27

“Para seguir las huellas de Cristo, el apóstol de hoy no viene a reformar nada, ni mucho menos a desentenderse de la realidad histórica que le rodea… —Le basta actuar como los primeros cristianos, vivificando el ambiente.”28

“La narración de Lucas concluye mencionando los dos años que pasó en Roma bajo una blanda custodia militar, sin mencionar ni una sentencia del César (Nerón) ni mucho menos la muerte del acusado… Me parece que la conclusión de esta breve reseña de los viajes de san Pablo puede ser: ver su pasión por el Evangelio, intuir así la grandeza, la hermosura, es más, la necesidad profunda del Evangelio para todos nosotros.” 29

“Y quiero que sepan, queridos hermanos y hermanas, que todo lo que me ha pasado aquí ha contribuido a difundir la Buena Nueva. Para todos los presentes, incluyendo a todos los soldados de la guardia de palacio, sabe que estoy preso a causa de Cristo. y debido a mi prisión, muchos de los cristianos aquí han ganado confianza y ser más audaces en decirle a otros acerca de Cristo. “30 

 

Tres días después de su llegada a Roma- por sugerencia de sus amigos cristianos, Pablo  envía un mensaje a los líderes de la comunidad judía para reunirse con ellos judíos como gesto de conciliación y explicarles lo acontecido en Jerusalén. El decreto de expulsión de Tiberio había sido ya extinguido, y los judíos habían regresado desde entonces a la ciudad con sus líderes.

“El primer contacto que según costumbre procuró Pablo establecer, fue con sus paisanos judíos. No quería parecer como renegado de su pueblo(al haberse acogido a su condición de romano para ser juzgado en Roma), ni dejar que se dijese que defraudaba a su pueblo de las promesas mesiánicas…Él pudo señalar con eficacia sus cadenas y decir que por causa de la más noble joya de su pueblo, por la esperanza mesiánica, estaba ceñido de esta cadena.”31

Pablo les dijo:

 "Hermanos, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de nuestros padres, fui arrestado en Jerusalén y puesto en manos de los romanos.

Después de interrogarme, quisieron dejarme en libertad, porque no encontraban en mí nada que mereciera la muerte; pero ante la oposición de los judíos, me vi obligado a apelar al Emperador, sin querer por esto acusar en nada a mi pueblo.

Por eso he querido verlos y hablarles, ya que a causa de la esperanza de Israel llevo estas cadenas

Ellos le respondieron: “No hemos recibido ninguna carta de Judea acerca de ti, y ninguno de los hermanos que han venido de allí ha reportado o dicho nada malo de ti. Pero queremos saber cuáles son sus puntos de vista son, pues sabemos que la gente de todo el mundo están hablando en contra de esta secta."32

Tanto cristianos como judíos iban frecuentemente a charlar con él: “Pablo vivió dos años enteros por sus propios medios, recibiendo a todos los que querían verlo, proclamando el Reino de Dios, y enseñando con toda libertad y sin encontrar ningún obstáculo, lo concerniente al Señor Jesucristo.” 33

Eusebio de Cesárea (c. 263-339) describe lo que sucedió a Pablo después de su primer encarcelamiento:

“Después de defenderse a sí mismo, [Pablo] fue enviado de nuevo en el ministerio de la predicación, y que viene por segunda vez a la misma ciudad sufrieron el martirio bajo Nerón. Durante este encarcelamiento escribió la segunda epístola a Timoteo, indicando al mismo tiempo que su primer defensa había tenido lugar y que su martirio estaba a la mano.”

Hay una fuerte evidencia (pero no concluyente) que el juicio de Pablo terminó en una sentencia absolutoria. Esta afirmación está respaldada por un pasaje de la segunda carta de Pablo a su fiel compañero y compañera de trabajo, Timoteo:

Hay una fuerte evidencia (pero no concluyente) que el juicio de Pablo terminó en una sentencia absolutoria. Esta afirmación está respaldada por un pasaje de la segunda carta de Pablo a su fiel compañero y compañera de trabajo, Timoteo:

“En mi primera defensa nadie me apoyó, sino que todos me abandonaron; puede que no sea tomado en cuenta, pero el Señor me ayudó, y me fortaleció, con el fin de que a través de mí la proclamación podría ser totalmente cumplida, y que todos los gentiles oyesen, y me ha librado de la boca del león.” 34

“Su prisión termino en el verano del 63 con la absolución. Una mañana vino un centurión a la casa de Pablo, quito la cadena del clavo y la sujetó a su cinto con la declaración de que el prefecto de Roma había retirado la continuación de las actuaciones judiciales. Con esto Pablo podía ir donde quisiera.”35

 

¿A DÓNDE SE DIRIGIÓ SAN PABLO?

Su mirada se dirige hacia Oriente. Parece probable que Pablo, a partir de la primera prisión de Roma, se embarcó en un cuarto viaje misionero con Timoteo, Tito y otros compañeros (c. 62-67 d.C). Su posible itinerario:

A través del Mar Mediterráneo viajó a España y volvió a visitar algunas de las Iglesias que él había fundado como las de Éfeso, Corintio y Filipo, adentrándose también en nuevas comunidades apostólicas como Creta y Dalmacia.

“Espero verlos de paso cuando vaya a España, y que me ayuden a proseguir mi viaje a ese país, una vez que haya disfrutado, aunque sea un poco, de la compañía de ustedes”36 , señala San Pablo. Y más tarde añade: “Y una vez que haya terminado esa misión y entregado oficialmente la ofrenda recogida, iré a España, pasando por allí.”37

NUEVO ARRESTO

Pablo regresa a Roma (67 d.C) y de nuevo se encontró bajo arresto. Por la segunda carta escrita a Timoteo nos enteramos que se halla de nuevo preso en Roma, en condiciones muy diferentes de las de su primera detención. Se acaba de desencadenar la primera persecución oficial del Estado romano hacia los cristianos del Emperador Nerón, y San Pablo es el cabecilla de la secta, cómplice y encubridor en el “crimen de los cristianos de Roma”, el incendio de Roma.

Según Tertuliano, apologista cristiano del siglo II, este emperador estableció una ley que proscribía oficialmente al cristianismo en todo el imperio, la llamada Institutum Neronianum; es decir, bastaba solo la condición de ser cristiano para ser considerado punible o fuera de la ley.

La persecución instituida por Nero para desviar las sospechas de sí mismo por el devastador incendio de Roma hace de los cristianos el centro de su furia. Una persecución vívidamente descrita por Tácito en sus Anales:

“Ningún esfuerzo humano… podría hacer que ese rumor infame desaparecer que Nerón había ordenado de alguna manera el fuego. Por lo tanto, con el fin de abolir ese rumor, Nerón acusó falsamente y ejecutada con los más exquisitos castigos aquellas personas llaman cristianos, que eran famosos por sus abominaciones. el autor del nombre, Cristo, fue ejecutado como un criminal por el procurador Poncio Pilato, durante el reinado de Tiberio, y aunque reprimida, esta superstición destructiva estallaron de nuevo, no sólo a través de Judea, que fue el origen de este mal, pero también a través de la ciudad de Roma … primero los fueron incautados que admitió su fe, y luego, utilizando la información que proporcionaron, una vasta multitud fueron condenados, no tanto por el crimen de la quema de la ciudad, pero para el odio de lo humano raza y perecer que se hicieron, además, en los deportes:. Que fueron asesinados por los perros por tener las pieles de bestias unidas a ellos, o que fueron clavados en cruces o incendiadas, y, cuando la luz del día murió, fueron utilizadas como lámparas nocturnas. Nero dio sus propios jardines para este espectáculo y realiza un juego de circo… A pesar de que eran claramente culpables y merecían están haciendo el más reciente ejemplo de las consecuencias de la delincuencia, la gente comenzó a lástima estos enfermos, porque ellos no fueron consumidos por el bien público, pero a causa de la fiereza de un solo hombre. ” 38

Dónde y cuándo y por qué razones fue Pablo preso esta vez, no lo sabemos con exactitud, pero “si muestra una situación mucho más desventajosa que la primera.” 39 Clemente de Roma sugirió que Pablo fue entregado a la muerte «por celos y envidias» tal vez por las rivalidades internas que había entre los diversos grupos de judeo-cristianos de la capital: “Por los celos y la discordia Pablo fue obligado a mostrarnos cómo se consigue el premio de la paciencia. Arrestado siete veces, exiliado, lapidado, fue el heraldo de Cristo en Oriente y en Occidente, y por su fe consiguió una gloria pura. Tras haber predicado la justicia en todo el mundo, y tras haber llegado hasta el extremo de Occidente, aceptó el martirio ante los gobernantes; así partió de este mundo y llegó al lugar santo, convertido así en el más grande modelo de paciencia."  40

Es trasladado a la CARCEL MAMERTINA (Via Clivo Argentario, 1), “encadenado como un criminal”41 , la única mazmorra de Roma situada al pie del Arx del Capitolio, en el Foro romano, próximo al edificio del Senado. Su calificativo “mamertina” es un adjetivo que significa “perteneciente al dios Marte.” Y también se la llamó cárcel Tuliana, una antigua cisterna etrusca excavada en la roca, un lugar subterráneo, húmedo y oscuro, con sólo un agujero en el techo para dar algo de aire y luz al prisionero.

 La antigua prisión se compone de dos ambientes, la llamada “carcer", encontrada bajo los cimientos del convento, y el “tullianum", un espacio circular inicialmente dedicado al culto de una figura divina y que fue anexionado al conjunto en época republicana (siglo V a.C.).

 

 

La condición de Pablo en la Cárcel Mamertina no es ahora la custodia militaris del primer proceso, sino la custodia pública. Con todo, en aquella cárcel, y debido a las influencias de algunos nobles cristianos, se le permitía a Pablo tener la frecuente compañía de Lucas y otros amigos romanos (Eubulo, Pudente, Lino,…). Y desde esa cárcel, y auxiliado de un amanuense, Pablo, ya anciano y falto de vista, dictó su último documento, la segunda Carta a Timoteo.

Igualmente se ignora la marcha de este segundo proceso, algunos de cuyos actos debieron de acaecer en una de las basílicas romanas destinadas a la administración de la justicia situada en el foro. Pablo, en la citada Carta a Timoteo, le informa de que “en su primera defensa nadie le asistió, sino que todos le desampararon.” 42  Esto parece indicar que en este proceso hubo varias comparecencias, y que, en la primera de ellas, Pablo se encontró solo, sin la ayuda de otros cristianos, que tal vez podrían haber testificado en su favor.

En la segunda comparecencia del acusado ante sus jueces, Pablo fue condenado y sentenciado a muerte. La ejecución de esta sentencia para un ciudadano romano era sólo la decapitación, precedida de la flagelación, y ambas tenían lugar fuera de los muros de Roma.

 “Yo ya estoy para ser ofrecido en sacrificio; ya se acerca la hora de mi muerte. He peleado la buena batalla, he llegado al término de la carrera, me he mantenido fiel. Ahora me espera la corona merecida que el Señor, el juez justo, me dará en aquel día. Y no me lo dará solamente a mí, sino también a todos los que con amor esperan su venida gloriosa.”  43

EXTRA-MUROS

Una mañana, el anciano apóstol es conducido por un grupo de soldados a lo largo de la vía que conduce de Roma a Ostia Tiberina. El camino atravesaba la llamada PORTA TRIGEMINA (o de los Tres Arcos), junto a la PIRAMIDE DE CAYO SEXTIO (Via Raffaele Persichetti). La Puerta Trigémina fue una de las puertas principales de la Antigua Roma, ubicada en las Murallas Servianas. La puerta no existe en la actualidad, pero es mencionada con frecuencia por los autores antiguos, ubicándola entre el extremo norte del Aventino y el Tíber, probablemente cerca del Foro Boario. Su nombre probablemente hace referencia a que estaba formada por una triple entrada para poder dar cabida al tráfico que discurría por ella procedente de la Vía Ostiense que comunicaba Roma con el puerto de Ostia.

La pirámide de Cestio, revestida en mármol, construida antes del 12 aC como una tumba para Cayo Cestio Epulo, aún se mantiene exactamente igual que cuando Pablo pasó por en su camino hacia el lugar de su ejecución.

A la altura donde hoy se halla la basílica de San Pablo, el cortejo, desviándose de la vía Oestiense, torció a la izquierda por un camino que hoy conduce a Árdea, hasta llegar a AQUA SALVIAE, la Laguna Salvia, junto al tercer “miliario” o piedra que señalaba tres millas de distancia al centro viario del Foro romano.

Fue decapitado donde hoy se encuentra la Iglesia del martirio di San Paolo alle Tre Fontane (Via di Acque Salvie, 1) . Cuenta la leyenda que la cabeza del santo, cortada por el hacha, rodó, dando tres saltos por la pendiente, y en cada uno de ellos brotó una fuente de agua, lo que ha dado origen a la Iglesia de las Tres Fuentes.

La tradición sostiene que después de su ejecución, el cuerpo de San Pablo fue llevado “por manos cristianas” a un lugar más próximo a Roma, a la hacienda de una matrona romana llamada Lucina, en una sencilla sepultura, junto a los  nichos y fosas para los pobres y los esclavos liberados. Situado al lado de la Vía Ostiense, a algo más de una milla de la ciudad en la ribera izquierda del Tíber. Discípula de los Apóstoles, con su hacienda proveía a las necesidades de los Santos, visitaba a los cristianos encarcelados, y se ocupaba en dar sepultura a los Mártires, junto a los cuales fue sepultada en una gruta que ella había hecho construir. En este mismo lugar recientemente se ha descubierto un área sepulcral con varios columbarios, pertenecientes a cristianos que quisieron ser sepultados cerca del Apóstol.

En la segunda mitad del siglo II (258 dC), cuando las tumbas cristianas de Roma fueron amenazados con la profanación en la persecución de Valeriano, los restos de Pablo fueron trasladados a un nuevo lugar de culto, llamado Ad Catacumbas ; un centro de culto simultáneo a Pedro y Pablo, debido a la traslación de los sarcófagos con los cuerpos de Pedro y Pablo a un mismo lugar.

Este lugar se llamó Trida Apostolorum y sobre él se levantó una basílica, que hoy es la basílica de San Sebastián Extramuros (Via Appia Antica, 136).

En dicha basílica se conserva una inscripción auténtica de San Dámaso, papa español y poeta, que atestiguó así: “Aquí debes saber que habitaron los Santos, y encontrar puedes los nombres ya de Pedro ya de Pablo.”

En un documento del siglo IV  llamado Depositio martirum, se nos informa de que el papa San Silvestre I, el 28 de junio del año 258, trasladó a aquel lugar las reliquias de ambos apóstoles. Y ahí está la razón de la fecha del 29 de junio para la fiesta de San Pedro y San Pablo.

Ambos apóstoles fueron venerados simultáneamente, hasta que se construyeron separadamente sus basílicas. En el caso de Pablo, fue Constantino quién levantó la primera Iglesia – San Pablo Extramuros (Piazzale San Paolo, 1)-, sobre la primitiva sepultura de la vía Ostiense.

En 1823 se produce un  incendio que destruyó la iglesia, aunque dejó ileso el sepulcro.

“Yo visité San Pablo el día después del incendio. Tuve una impresión de severa belleza, triste como la música de Mozart. Estaban todavía vivos los vestigios dolorosos y terribles de la desgracia; la iglesia se había convertido en escombros negros y humeantes; los fustes de las columnas, partidos por toda su largura, amenazaban con caer a cada instante. Los romanos, consternados, habían ido en masa a ver la iglesia incendiada.” 44

Su restauración, gracias a las aportaciones de toda la cristiandad, por el Papa León XII,  duró todo un siglo.

El 10 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX (1846- 1876) consagra la “nueva” Basílica, en la presencia de un gran número de Cardenales y de Obispos, venidos a Roma de todas partes del mundo para la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción. La lista con sus nombres está grabada en las paredes del ábside.

En esa basílica, bajo el altar de la Confesión, se encuentra el sepulcro del apóstol San Pablo. Lo cubre una losa de mármol con tres boquetes en ella, por donde los devotos peregrinos introducían sus objetos para convertirlos en reliquias del santo. Sobre la losa hay esta concisa inscripción: “Pablo, apóstol y mártir.”

Benedicto XVI, en la clausura del Año Paulino,  desveló que los restos que se guardan en el sarcófago bajo el altar mayor de la basílica de San Pablo Extramuros, en Roma, pertenecen al Apóstol de los Gentiles:

 "Nos hemos reunido en la tumba del apóstol, cuyo sarcófago, conservado bajo el altar papal, fue hecho recientemente el objeto de un atento análisis científico. Una pequeña perforación se realizó en el sarcófago, que no había sido abierta por muchos siglos, por una sonda especial que recogió huellas de valiosa tela de lino teñida de púrpura, laminado con oro puro y un paño de color azul con hilo de lino. También detectó granos de incienso rojo y de sustancias que contienen proteínas y calcio. por otra parte, muy pequeños fragmentos de hueso , sometido a carbono 14 por expertos que no eran conscientes de su origen, fue determinante para pertenecer a una persona que vivió entre los siglos I y II. Esto parece confirmar la tradición unánime y sin oposición de que estos son los restos mortales del apóstol Pablo”.

 

 

“La figura del Apóstol no es un fósil arqueológico, sino que tiene -humana y espiritualmente-perenne actualidad. La enseñanza de Pablo es valedera para todos los tiempos. Más aún: creo que es oportunísima para el nuestro. Pablo se movió en un mundo pagano. Y el mundo de nuestros días, con su creciente secularización y con su materialismo desacralizado en todos los sectores de la vida, está muy cerca del mundo pagano de hace veinte siglos. Lo que él predicaba era escándalo para unos y necedad para otros (1 Co1, 23). Igual que sigue siendo hoy. Su predicación no fue grata en su tiempo. Pero eficaz sí que fue, porque era necesaria y salvadora. Hoy tampoco resonará gratamente a los oídos del mundo. Pero el mundo la necesita, y solo ella puede salvar al mundo. Por ello, hay que seguir diciéndosela al mundo de hoy como san Pablo se la dijo al de su tiempo.”45

 

 

[1] Benedicto XVI, Audiencia general, Miércoles 2 de julio de 2008
[2]  Hch 21,27-36
[3] Hch, 23,12
[4] Hch 23, 15-16
[5] Hch 25, 11-12
[6] San Josemaría Escrivá de Balaguer, Amigos de Dios, n 271
[7] Hch 27, 1
[8]  Hch 27,24
[9] Hch 28, 14
[10] San Josemaría Escrivá de Balaguer, Amigos de Dios, n. 225
[11] Josef Holzner, San Pablo, heraldo de Cristo. Edit. Herder
[12] Hch 28,15
[13] Josef Holzner, San Pablo, heraldo de Cristo. Edit. Herder

16 Doce Tablas, 10.1

  17 San Josemaría, AGP, P12, p. 32.

  18 Vestigios de la historia de la Iglesia, siguiendo los pasos de San Josemaría,pdf

  19 Josef Holzner, San Pablo, heraldo de Cristo. Edit. Herder

  20 Hch 28,16

  21 Josef Holzner, San Pablo, heraldo de Cristo. Edit. Herder

  22  Hch 28,23

  23 Josef Holzner, San Pablo, heraldo de Cristo. Edit. Herder

  24 Rm 16, 3-5

  25 Benedicto XVI, Audiencia general, 7 febrero 2007

  26 Hch 23, 11

  27 Hch 28,30-31

  28 San Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco, n. 320.

  29 Benedicto XVI, 27 de agosto 2008

  30 Filipenses 1: 12-14

  31 Josef Holzner, San Pablo, heraldo de Cristo. Edit. Herder

  32 Hch 28, 17-23

  33 Hch 28,30-31

  34 2 Timoteo 4:17

  35 Josef Holzner, San Pablo, heraldo de Cristo. Edit. Herder

  36 Rom 15, 24

  37 Rom 15, 28

38 Tácito (c. 55 -117 dC), Anales

  39 Josef Holzner, San Pablo, heraldo de Cristo. Edit. Herder

  40 1 Clem 5,2

  41 2 Tim 2,9

  42 2 Tim 3:16

  43 2 Tim 4, 6-8

  44 Stendhal

  45 Salvador Muñoz Iglesias, Por las rutas de San Pablo, Edt. Palabra